Frío, olla y un buen tinto: repuntan las ventas de vino

Argentina es el quinto productor mundial de vino, una bebida que en los últimos años registró un aumento del 10 por ciento de acuerdo al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). En las vinotecas de La Plata se asegura que desde que comenzó el frío arrancó la temporada alta de ventas y que, en ese marco, también tienen una gran afluencia las degustaciones que se hacen en distintos establecimientos locales.

El sommelier Martín Llovet indica que desde mayo las ventas están en alza: “con el frío el consumo empieza a levantar, es algo estacional, y eso sigue hasta fin de año cuando se toma más cerveza y vino blanco; ahora es el tiempo del vino tinto y las bebidas espirituosas”.

En las vinotecas platenses se destaca que es “notorio” el aumento del consumo y, entre todas las variedades, la que más se lleva es el malbec, emblema de la industria argentina.

“Es común que la gente lleve el vino para tomar a la noche; también repuntan las degustaciones como la que se hizo el viernes pasado para 22 personas, se ofrecieron 6 vinos con distintos maridajes”, destaca Llovet y aclara que el costo de esos encuentros ronda entre $2.500 y $ 3.000.

El costo de las etiquetas tiene, en el comercio local, una amplitud acomodable a una amplia franja de bolsillos, analizan en el sector. En blanco se puede invertir entre $500 y 700 por algo “rico”, en el tinto hay que pensar en $700 a 1.200 y en espumante, entre $1.000 y 1.200, calcula el especialista.

Las ventas suelen ser de 1 ó 2 botellas, calcula. La temporada, va en ascenso, con pico en el “Día del Padre” y una meseta en la primavera, hasta diciembre.

Para muchos salir a catar diferentes marcas de vino es el mejor plan para el tiempo libre y, aunque no sea una salida económica, aseguran que el ambiente y el relax que se logra bien justifica el gasto, más después de tantos meses de pandemia y encierro.

Otro especialista en el tema, el sommelier Diego Urko, cuenta que el mercado del vino no es ajeno a las circunstancias del país, pero el rubro tiene algunas características particulares ya que esa bebida está presente en la mesa de los argentinos y es usual que el consumidor promedio acceda a buenas propuestas. “El vino no es solo de restaurante, sino algo que está todos los días”, asegura.

Además, se señala que con la vuelta de las reuniones sociales se volvió a compartir vino y espumantes.

“Recordemos que los espumosos se consumen mucho para brindar, entonces, aunque hubo subidas y bajadas en pandemia, ahora se está volviendo a los consumos más habituales”, dice Urko.

Según los especialistas, en invierno el vino tinto acompaña las comidas de olla, entonces, platos típicos como pueden ser el locro o el guiso de lentejas se comen con un vino Malbec.

“Se consumen en todas sus gamas, desde los más frutados hasta los más complejos y con mucho paso por barrica de roble”, se subraya.

El sommelier afirma que La Plata es una ciudad “repleta” de vinotecas y marca el dinamismo que hay en el ambiente del vino, algo que hace que las degustaciones sean de calidad y estén llenas.

“Esa es la mejor manera de aprender disfrutando y probar estilos distintos de vinos armonizados con ricas comidas. La gastronomía de la ciudad siempre tiene nuevas propuestas acorde a las degustaciones que se puedan hacer”, concluye.

Catar a distancia

Las nuevas herramientas tecnológicas permiten ampliar la oferta de actividades que antes eran inimaginable realizarlas de manera online, como una cata de vinos virtual o comprar vinos de cualquier productor en el mundo.

De acuerdo al Informe estratégico Wine Intelligence Wine E-Commerce 2022, se pronostica que los volúmenes y el valor del comercio electrónico de bebidas alcohólicas seguirán creciendo después de la pandemia. La audiencia de compradores de comercio electrónico de vinos, continúa expandiéndose a pesar de la baja del confinamiento del Covid. Actualmente, en la amplía oferta es posible adquirir degustaciones y maridajes, tanto “virtuales” como presenciales, para planificar un festejo, una reunión con clientes, un evento social o recreativo.

En esta etapa, la tecnología ya es una realidad y también el uso de diversos canales para el consumo. “Hoy es posible conseguir el producto que desees de manera virtual comprando en supermercados, retailers – vendedores minoristas – especializados como vinotecas o, incluso, directamente al productor. Es una revolución y un cambio profundo en la cadena de comercialización que da a los consumidores más opciones. En este contexto es donde la recomendación de un especialista es clave para elegir entre las múltiples opciones que hoy están al alcance de la mano”, asegura Marisol de la Fuente, Gerente de Marketing de Napse y Sommelier Internacional.

Mercado vitivinícola

Según datos oficiales, la Argentina es el quinto productor mundial de vino y el principal productor de mosto a nivel mundial. La actividad está concentrada en las provincias del oeste, abarca más de 230.000 hectáreas cultivadas, donde predominan las uvas aptas para la elaboración de vino y mosto (92,2 por ciento), con un bajo porcentaje de uvas para consumo en fresco (5,7 por ciento) y para pasas (1,9 por ciento).

Hay 884 bodegas, de las cuales 634 están en Mendoza, 121 en San Juan y 129 en las otras provincias vitivinícolas.

El complejo vitivinícola es de las 10 principales exportadoras del país y el principal destino es Estados Unidos, seguido de Reino Unido, Canadá y Brasil. La variedad más exportada es el clásico Malbec.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en marzo del 2022 se registró el mejor despacho de los último 5 años por 71,5 millones de litros de vino. En Argentina el consumo de vino fue en aumento, con una tasa de 10 por ciento comparando 2018 y 2020. Se proyecta que el consumo per cápita podría terminar este año en torno a los 22,5 litros.

“La multiplicidad de opciones es algo fantástico que está sucediendo en la industria vitivinícola. Mi recomendación para los consumidores es asesorarse, ver reseñas, elegir recomendadores y animarse a probar productos diferentes a los que consume habitualmente para ampliar su experiencia sensorial”, comenta de la Fuente.