El boom de los programadores: el trabajo que cada vez tiene más demanda hasta desde el exterior

Hace ya algunos años que la industria tecnológica está siendo la protagonista de un boom a nivel mundial, con la creación de un gran número de empresas emergentes, o “start ups”, como se las conoce en inglés, y la necesidad cada vez mayor de muchas compañías de desarrollarse tecnológicamente y contratar programadores.

Muchos jóvenes platenses, inclusive, ya egresados de carreras en las facultades de Ingeniería o Informática de la UNLP, o aún antes de finalizarlas, consiguen ubicarse en empresas radicadas en nuestro país o en el exterior, con sueldos que superan los ingresos promedios de otras actividades.

Es el caso, por ejemplo, del platense Matías Regueira (31), quien tras cumplir con estudios en la Escuela Anexa y el Colegio Nacional, se inició en la carrera de Licenciatura en Sistemas Informáticos de la UNLP, pero que, mucho antes de recibirse, fue contratado por una empresa de los Estados Unidos.

“Me dedico al desarrollo de nuevas características de una aplicación web -cuenta a EL DIA- y cuando estaba en tercer año de la carrera fui contratado como Junior en una empresa anterior a la que estoy ahora. El primer trabajo no implica un sueldo muy alto, pero se aprende mucho y te prepara para el futuro de una forma distinta a la Universidad, porque básicamente, a las empresas del exterior no les interesa tanto el título, sino que puedas hacer lo que ellos necesitan, por lo que son muchos los que dejan los estudios y se van especializando en algo específico”.

“En estos ámbitos -agrega Matías- es muy común el cambio de una empresa a otra, ya que uno va ganando experiencia y eso es muy apreciado. En cuanto a los ingresos, varían mucho si la empresa es nacional o extranjera. Uno empieza como Junior, con tres años de experiencia puede ascender a semi senior, y con más de 5 años de experiencia, a senior, en este último caso con ingresos que pueden superar los 15.000 dólares si se trata de una empresa grande del exterior”.

LA DEMANDA DE PROGRAMADORES

Aunque el fenómeno no es nuevo, sí es cierto que la pandemia del coronavirus aceleró el crecimiento de esta industria frente a un mundo que empezó a abrazar casi de manera obligada la virtualidad en la mayoría de los ámbitos de la vida. Según datos de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi), para mediados de 2020 en nuestro país la industria tecnológica registró una demanda de empleo superior en un 2,3 por ciento a la de 2019 -con muchos puestos que quedaron vacantes- y los salarios de los programadores se ubicaban un 40 por ciento por encima del promedio del mercado. Y en el resto del mundo sucede algo similar, como que en Estados Unidos, sólo por poner un ejemplo, menos de un 2 por ciento de las personas que buscan trabajo en sistemas no logra conseguirlo. Pero, ¿en qué consiste la tarea de un programador?

“La gran mayoría de las herramientas cotidianas en todas las profesiones, desde la medicina hasta la orfebrería -explica el programador Sebastián Findling- dependen de tecnología, ya sea de aparatos o aplicaciones, y por lo tanto hoy en día se requiere de más gente capacitada para crear y mantener los programas que dan vida a estos. Así, la labor de un programador es la de programar distintas aplicaciones o esquemas computacionales. Sin embargo, detrás de esa labor se esconde todo un lenguaje especializado que se debe aprender para darle órdenes determinadas a un dispositivo. El programa que desarrollan se denomina software, y es el que actúa sobre el hardware, el cual se refiere a las piezas físicas de un aparato electrónico”.

Informática y tecnología: en el país hay un faltante de unos 15.000 profesionales

Se dan diferencias importantes entre los sueldos que se pagan en el país y en el exterior

El amplio campo que deben cubrir, en tanto, es el que ha permitido una oferta laboral abundante para estos profesionales, como por ejemplo lo establece la red social LinkedIn, que ubica al de los programadores entre los 10 trabajos con más demanda en toda Latinoamérica.

“El aprendizaje de estos lenguajes -explica Findling- se suele asociar con las matemáticas, pero eso no es tan así, ya que la programación está mucho más ligada a la lógica. Basta con tener capacidad de abstracción e incorporar sus conceptos poco a poco para aprenderla. Porque a quien desee convertirse en programador, debe gustarle explorar y tener paciencia para ejercer prueba y error, ya que para programar no existen fórmulas mágicas que solucionen problemas, como puede ocurrir con las matemáticas. La informática es una ciencia impredecible donde hay que buscar incansablemente para superar trabas que impiden que tu algoritmo funcione”.

EXPERIENCIAS LABORALES

Además de los distintos beneficios de dedicarse a un campo pujante como el de la tecnología, la posibilidad de ser programador o desarrollador y trabajar de forma 100 por ciento remota también generó en el último tiempo una gran demanda de empresas internacionales que buscan talento local, ofreciendo la ventaja de cobrar en dólares y trabajar desde casa.

Según explica la licenciada Sofía Contreras, “esto está generando mucha competencia entre las empresas argentinas por no poder estar a la altura de lo que son los trabajos en el exterior, porque si una empresa local paga un salario de, por ejemplo, 200 mil pesos, mientras que en el exterior pagan 3.000 o 5.000 dólares por el mismo rol, las compañías locales empiezan a no poder acceder a esas personas. Por otra parte, si bien hay muchísimas oportunidades y beneficios, los mismos cambian bastante según la compañía y el país en el que se trabaje, porque depende mucho de cada empresa. Por un lado hay corporaciones que tienen una forma muy específica para trabajar, por proyectos y niveles; y por el otro está el mundo de las ‘start ups’, que es un contexto completamente distinto. Quizás en las empresas grandes haya más soporte y apoyo al bienestar de los empleados, y en las start ups es más ‘todo el mundo hace todo’. Y los ingresos también son distintos”.

“Algo interesante que está sucediendo dentro de la industria de la tecnología -señala en tanto Carolina Hadad, Analista universitaria en Ciencias de la Computación- es que, a diferencia de otras carreras, la formación universitaria no es el único camino que existe. Las universidades argentinas en informática son muy buenas, pero además hay un montón de cursos, de terciarios gratuitos, de otras formas de aprender sobre tecnología. Es cuestión de animarse a probar. Es también cierto que hay muy buenos sueldos afuera, pero también lo es que no todos los programadores están buscando lo mismo, porque también es muy importante trabajar en un lugar donde se pueda aprender, o en una cultura donde sentirse cómodo. Pero lo cierto es que, hoy en día, en Argentina hay más puestos del sector informático que empleados que los puedan ocupar”.