Rusia y Ucrania reivindican sus campañas militares

Ucrania y Rusia reivindicaron ayer, al cumplirse 100 días de la guerra, el desempeño de sus fuerzas en el conflicto, augurando triunfos o subrayando los resultados de sus tropas, mientras la ONU advirtió que “no habrá un ganador” en el enfrentamiento bélico iniciado el pasado 24 de febrero, que dejó miles de muertos, millones de desplazados y amenaza con desatar el hambre global.

“La victoria será nuestra”, dijo el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en un video difundido por redes sociales.

“Los representantes del Estado están aquí, defendiendo Ucrania desde hace cien días”, dijo el mandatario en un video de 36 segundos grabado en el edificio de la presidencia en Kiev junto al primer ministro, Denys Chmygal; y el jefe del partido de Gobierno, David Arakhamia.

El video recuerda otro mensaje grabado por Zelenski al inicio de la guerra en el mismo lugar y con sus colaboradores para tranquilizar a los ucranianos.

El Kremlin, en tanto, a través del vocero Dmitri Peskov afirmó haber alcanzado “ciertos” objetivos tras 100 días de ofensiva contra Ucrania, y resaltó la “liberación de numerosas localidades”, que permitieron a sus habitantes volver a “una vida en paz”.

“Respecto a la seguridad, se tomaron medidas y se empiezan a alcanzar ciertos resultados”, explicó a la prensa.

El vocero consideró que “muchas localidades fueron liberadas de las fuerzas armadas pronazis de Ucrania, así como de los elementos nacionalistas” y auguró que “ese trabajo va a continuar hasta que se alcancen todos los objetivos de la operación militar especial”, el nombre con el que el Kremlin se refiere a la invasión.

La ONU, en tanto, utilizó la fecha para advertir que el conflicto “no tendrá un ganador”, según declaró el coordinador del organismo para Ucrania, Amin Awad.

“La guerra debe cesar”

“Necesitamos paz. La guerra debe cesar”, exhortó el funcionario de la ONU mediante un comunicado, en un momento en el que las negociaciones entre Rusia y Ucrania están en un punto muerto desde hace más de dos meses.

Awad se centró en el alto precio pagado por los civiles durante el conflicto, recordó “la destrucción y la devastación de ciudades y aldeas” y “las vidas, casas, empleos y perspectivas perdidas”, además de las 16 millones de personas en Ucrania que necesitan asistencia humanitaria.

“En poco más de tres meses, casi 14 millones de ucranianos se vieron obligados a huir de sus hogares, en su mayoría mujeres y niños, un desplazamiento de envergadura y velocidad nunca vistas en la historia”, abundó.

“Más de tres millones de niños vieron suspendida su educación, toda una generación de niños cuyo futuro pende de un hilo. En todo el país, cientos de miles de personas no tienen acceso a agua y electricidad, y millones no saben de dónde vendrá su próxima comida”, añadió el dirigente de la ONU, según recogió la agencia de noticias Sputnik.

En el plano militar, las tropas que responden al Kremlin están concentradas en el Donbass, la región este de Ucrania de mayoría rusoparlante, y la batalla es especialmente feroz en la ciudad de Severodonetsk.

“Desde hace cien días, (los rusos) destruyen todo en Lugansk”, declaró Sergii Haidai, gobernador de la provincia que junto a la de Donetsk componen el Donbass.

El funcionario local afirmó que las tropas ucranianas están resistiendo en una zona industrial, una situación que recuerda a la vivida en la ciudad portuaria de Mariupol, en el sur de Ucrania, donde los soldados se atrincheraron en una acería hasta que finalmente se rindieron a finales de mayo.

Además, dos periodistas que trabajaban para la agencia de noticias Reuters resultaron levemente heridos y su conductor murió mientras se dirigían a esta ciudad, informó la propia empresa.

“Viajaban en un vehículo proporcionado por los separatistas respaldados por Rusia y conducido por un individuo asignado” por ellos, precisó.

El ministerio de Relaciones Exteriores francés también dijo que un ciudadano de ese país falleció “en combates” en Ucrania. Según los medios locales, fue “herido de muerte por disparos de artillería” en la región de Jarkov, en el noreste.

La situación también está difícil en Lysychansk, la ciudad gemela situada frente a Severodonetsk, al otro lado del río: cerca del 60% de las viviendas fueron destruidas y las conexiones de internet, de telefonía celular y de gas están cortados, informó el alcalde Oleksandr Zaika.

La otra región del Donbass, Donetsk, no se encuentra al margen de las hostilidades, especialmente en Sloviansk, unos 80 kilímetros al oeste de Severodonetsk, cuyos habitantes huyen desesperados de la ciudad, sin agua ni electricidad.

Por el lado de las sanciones, la Unión Europea (UE) adoptó formalmente su sexto paquete de medidas contra Rusia, que incluye un embargo progresivo sobre la mayor parte de sus importaciones de petróleo ruso, después de semanas de intensas negociaciones con Hungría que se opuso por la dependencia de esa fuente energética.

En tanto, Naciones Unidas también teme “un huracán de hambrunas” esencialmente en los países africanos, que importaban más de la mitad de su trigo de Rusia o de Ucrania. Ambos países son responsables del 30% de las exportaciones mundiales de trigo.

Ante la escalada de los precios de los alimentos, el presidente de la Unión Africana, el mandatario senegalés Macky Sall, se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quién le señaló que África es “víctima” del conflicto, por la escalada de los precios de los granos y abogó por que los productos alimentarios rusos queden fuera de las sanciones.

Moscú bloquea actualmente los puertos ucranianos del mar Negro e impide por tanto la exportación de cereales, que alimentaron a 400 millones de personas el año pasado.

Rusia afirma que no es responsable de la situación, ni que es consecuencia de la presencia de su flota de guerra frente a las costas de Ucrania, sino del minado de los puertos ucranianos por parte de Kiev.

Pero según Putin, la exportación de cereales de Ucrania “no es un problema”. En una entrevista televisiva, el líder ruso se refirió a varias formas de exportar los granos a través de puertos ucranianos, otros bajo control ruso o vía Europa central.