Techos rotos y aulas sin uso en el Pabellón Universitario de Medicina

Una década atrás, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) cumplía con un anhelo: inaugurar el primer hospital universitario para que alumnos avanzados de la Facultad de Ciencias Médicas pudieran realizar allí las prácticas del ciclo clínico. Y así fue que, a instancias del entonces decano, el Dr. Jorge Martínez, se constituyó en el Policlínico Gral. San Martín un pabellón único en su tipo, con aulas y herramientas académicas aptas para formar a los estudiantes en Cirugía, Clínica Médica, Urología y Ginecología, algunas de las 16 cátedras que aún funcionan en 71, entre 1 y 115. Por eso, se encendió la alarma cuando esta semana empezaron a circular fotos (como la que se aprecia en esta nota) que evidencian el deterioro edilicio del Pabellón, con espacios en los que antes se dictaban clases y que ahora lucen inhabilitados, con agujeros en el cielorraso, paredes descascaradas y bolsas de residuos acumuladas en su interior.

Más aún, porque quienes impulsaron esta obra clave para Medicina recuerdan su doble mérito: el dictado de clases sin alterar la tranquilidad de médicos y pacientes del San Martín y la necesidad de sumar espacios para una facultad que todavía no había asistido al exponencial crecimiento de la matrícula que, producto del ingreso irrestricto, experimentó en los últimos años: de los 3.400 alumnos que reunía en 2015 pasó a más de 33.000 en la actualidad, casi un 900% más sin que el plantel docente ni la infraestructura se hayan incrementado en igual medida.

“Todo lo contrario”, lamenta un profesor de Medicina que da clases en 71 y 115 y prefiere mantener su nombre en reserva. “La falta de mantenimiento en el Pabellón Universitario es notoria”, agrega otro y enumera: “Hay techos con orificios enormes; en algunos sectores falta agua corriente; la gran mayoría de los aires acondicionados y la calefacción no funciona y nos morimos de frío, ya que por el Covid-19 tenemos que mantener las ventanas abiertas para que circule el aire”.

La degradación, coinciden docentes, se agudizó durante la pandemia cuando, suspendidas las clases, el Ministerio de Salud eligió montar en el Pabellón uno de los vacunatorios contra el coronavirus. Sobre el final de 2021 fue “devuelto” a Medicina y recién en abril de este año, al volver a la presencialidad, fue que muchos profesores y alumnos advirtieron los daños.

El sector funcionó como vacunatorio contra el Covid-19 y se agudizó la falta de mantenimiento

“Se deterioró durante la pandemia, ya pedimos a las autoridades que lo arreglen y dijeron que lo van a arreglar”, asegura a EL DIA Blanca Campostrini, titular de Ginecología A y que da clases en el Policlínico. Agrega que se trata de problemas “sectorizados” y que, en su caso, el aula que ocupa “está aceptable”.

“Sé que hubo problemas con los techos”, reconoce otro profesor que a diario fatiga el Pabellón Universitario, pero prefiere no abundar y pide dirigir la consulta al decanato, donde evitaron responder.

En la facultad más populosa de la UNLP, las problemáticas edilicias atentan contra la necesidad de espacios aúlicos y la presencialidad. Tanto que, según refieren alumnos, la cátedra de Medicina Interna A es una de las pocas que se cursan en el San Martín íntegramente de manera presencial . “El resto, en general, lo hace de forma remota”, afirman, a la par que observan la falta de herramientas tecnológicas para que, a un mismo tiempo, los profesores puedan desarrollar la cursada presencial y virtual “sincrónica, para quienes no caben en el aula”.

La escasez de personal es otro punto que preocupa a los profesores consultados. Apuntan, por ejemplo, la (paradójica) falta de empleados del área de mantenimiento y de docentes: “Somos, prácticamente, los mismos, mientras la cantidad de alumnos se multiplicó por 5”, alerta una profesora que da clases en el San Martín. “Por eso, la mayoría de las clases son virtuales. Esto se siente en los primeros años, pero sobre todo en los últimos, cuando llega el momento de hacer las prácticas en hospitales y no hay cupos para comisiones tan numerosas. La consecuencia es que los futuros médicos en lugar de tener dos prácticas por semana tienen una cada 15 días. Es gravísimo”.