Los Rolling Stones hicieron delirar a Madrid en el comienzo de su gira «Sixty Tour»

Los Rolling Stones comenzaron su nueva gira en España. El Sixty Tour con el que celebran sus 60 años de trayectoria hizo explotar el Wanda Metropolitano de Madrid. Y varias generaciones disfrutaron durante algo más de dos horas con los que muchos aseguran, «la mejor banda de rock de todos los tiempos».

Aún con la ausencia del inolvidable Charlie Watts, Mick Jagger y Keith Richards siempre tienen motivos para mantener su viva la leyenda. Fiesta, color, emociones y mucha buena vibra hicieron delirar a quienes tuvieron el privilegio de poder estar ahí, bien cerca de los mejores.

Ayer, publicamos los 75 de Ron Wood. Y el «más jóven» de los Stones los celebró arriba del escenario. Ahora, Jagger con apenas 78 y Richard con 77, afirman que dios y el diablo tocan para la misma banda. Y si de números se trata, son 14 fechas (en total) para esta nueva gira europea.

Así, los Rolling Stones, continúan siendo dueños de una magnificidad musical, tan asombrosa como duradera, en una lucha casi grandilocuente contra el tiempo. Tampoco faltaron los invitados: Los Stones estuvieron acompañados por Chuck Leavell en teclados, Darryl Jones en bajo, Steve Jordan en batería, Bernard Fowler junto a la morena Sasha Allen en coros, Matt Clifford en teclados y cuerno francés y Karl Denson y Tim Ries en saxos.

Y entonces, «la mejor y más linda lengua» se dejó ver a eso de las 22, mostrando tremendas e inolvidables imágenes del recordado Charlie Watts. «Hola Madrid» gritó Jagger y fueron derecho y sin escalas a 19th Nervous Breakdown, que dicho sea de paso, hacia mucho tiempo que no la tocaban. Pero, las emociones más fuertes llegaron de la mano de la interpretación de Out Of Time, para el delirio de los amantes de los épicos años setenta.

Escenografía simple, pero colorida y moderna, con una única pasarela central, dos laterales y una nítida y gigante pantalla de leds. Y mucho, pero mucho público (de todas las edades) le dieron el clima suficiente a semejante velada que deja en claro, una vez más que los Rolling Stones, no tienen dueños, pertenecen al mundo entero.