El Papa presidió el oficio sombrío de la Vigilia de Pascua en San Pedro

El Papa Francisco presidió el oficio sombrío de la Vigilia de Pascua anoche, luego de que en la víspera tomó la decisión a último momento de no asistir a la procesión del Viernes Santo en el Coliseo por motivos de salud.

Francisco entró a la Basílica de San Pedro, oscura y silenciosa, ocupó su silla y pronunció una oración inicial. Con voz algo congestionada bendijo un cirio pascual con cuya llama se encendieron otros hasta iluminar toda la basílica.

El oficio conmemora la resurrección de Jesús e incluye el sacramento del bautismo para ocho conversos adultos. El Vaticano había dicho que Francisco no asistió a la procesión del Viernes Santo para asegurar su participación en el oficio de anoche y en la misa del Domingo de Pascua.

Francisco, de 87 años, a quien le extirparon parte de un pulmón en su juventud, ha sufrido problemas respiratorios durante todo el invierno que le dificultan hablar por mucho tiempo.

Ha cancelado algunas audiencias y con frecuencia pide a un colaborador que lea algunos de sus discursos. Pero no pronunció la homilía del Domingo de Ramos y el viernes decidió a último momento permanecer en sus aposentos en lugar de presidir la procesión del Vía Crucis en el Coliseo que recrea la crucifixión.

El Vaticano dijo en un comunicado breve que se tomó la decisión para “proteger su salud” en vista del oficio del sábado y sus obligaciones del domingo, que exigen un esfuerzo aún mayor. El Papa debe oficiar una misa de Pascua matutina en la Plaza de San Pedro y pronunciar su discurso Urbi et Orbi (a Roma y el mundo) en el que reza por el fin de las crisis globales.

Aunque el año pasado no asistió a la procesión del Viernes Santo porque estaba convaleciente de bronquitis, su ausencia repentina este año causó preocupación.

Su silla estaba en el podio y sus colaboradores preparaban su arribo cuando el Vaticano anunció cinco minutos antes de la hora prevista oficialmente que no asistiría.

Además de sus problemas respiratorios, se le extirpó una parte del intestino grueso en 2021 y el año pasado fue hospitalizado dos veces, una de ellas para operarlo de una diverticulitis. Desde hace casi dos años camina con bastón o anda en silla de ruedas debido a problemas en los ligamentos de las rodillas.

En sus memorias de reciente aparición “Life: La mia storia nella storia”, (Life: mi historia en la historia), Francisco dice que no padece problemas de salud que le obliguen a renunciar y que aún tiene “muchos proyectos por realizar”.