La guerra opaca la celebración del Viernes Santo

La guerra en Gaza lastró la celebración del Viernes Santo en Jerusalén y muy pocos peregrinos salieron a las calles para la procesión en la Ciudad Vieja, que según la tradición retoma el camino que recorrió Jesús antes de ser crucificado.

La seguridad se reforzó en los estrechos callejones de la ciudad vieja, sagrada para los judíos, los cristianos y los musulmanes, y situada en Jerusalén Este, ocupada y anexionada por Israel desde 1967.

Por casualidades del calendario pasaron también por las calles miles de palestinos que realizan el ayuno del ramadán, el mes sagrado del Islam, y acudían a la oración del viernes en la mezquita de Al Aqsa.

“Es muy emocionante estar aquí en este Viernes Santo. Sentimos una profunda tristeza, probablemente más fuerte por lo que pasa” en Gaza, declaró el australiano John Timmons.

En Jerusalén, la procesión que recorre la Vía Dolorosa comienza en el lugar donde, según la tradición, Poncio Pilato condenó a muerte a Jesús. Católicos y protestantes celebrarán la Pascua mañana. Para los ortodoxos, la fiesta que conmemora la resurrección del Cristo cae este año a principios de mayo.