¿Cuánto falta para levantar el cepo al dólar?

Tomás Rozemberg

eleconomista.com.ar

El Banco Central eliminó la tasa mínima de plazos fijos y el interés que reciben los bancos por los depósitos. La decisión buscó, de manera simultánea, tres objetivos.

Primero, continuar licuando los pesos en términos reales (comparados contra inflación aunque no contra tipo de cambio); segundo, fomentar la demanda de bonos CER para seguir limpiando la hoja del balance del Banco Central y mejorar la foto fiscal del tesoro (los intereses por CER no computan en el déficit financiero); y tercero, evitar la apreciación excesiva del contado con liquidación, entre algunos motivos para que las empresas liquiden y para que la apreciación en dólares no sea tan grande como lo fue en los últimos meses.

El objetivo de fondo del Gobierno es liberar/relajar el cepo. Con los dos grandes reveses políticos que sufrió en el Congreso en febrero (retiro de la Ley Bases de Diputados) y en marzo (rechazo del mega DNU en el Senado), el Gobierno necesita hacer un gol económico este año, más temprano que tarde, para sostener la imagen del presidente, Javier Milei, que a pesar del gran ajuste a los ingresos se mantiene en términos relativamente altos.

Levantar el cepo, sin embargo, es más fácil de decir que de hacer. No se trata solo de buscar una confluencia artificial de los tipos de cambio. Todavía tenemos un mercado súper regulado, con oferta considerable por el 20% de las liquidaciones de exportadores, la licitación de los distintos Bopreal y la limitación de la compra de los US$ 200 millones diarios. Ese corsé es en gran medida responsable por el achicamiento de la brecha en el último mes y medio. La contracara del 20% blend son reservas que no ingresarán al BCRA cuando se comience a normalizar el pago de importaciones (mayo).

El verdadero objetivo tiene que ser ir eliminando esas regulaciones, operativas y cuantitativas, y prohibiciones para las operaciones de cambio. En esa dirección, la baja de la tasa de interés es una medida acertada por parte de las autoridades. El escaso ruido que generó en el mercado de pesos y en los tipos de cambio paralelos en los primeros días siguientes al anuncio son muestra de ello.

El camino, sin embargo, no está exento de dificultades políticas y sociales. Está claro que la baja de tasas y la desregulación de los plazos fijos implica un deterioro en términos de protección contra la inflación para el común de la gente. Además, podría generar en los próximos días una aceleración del tipo de cambio libre que ponga presión a una nueva devaluación del tipo de cambio oficial, algo que el Gobierno quiere evitar a toda costa para sostener el derrotero a la baja de la inflación.

Las próximas semanas estarán signadas por un equilibrio inestable entre el camino que marcó el Central con la baja de tasas pero sin pasarse de rosca con la licuación del ahorro de los argentinos. Los mercados también tendrán un ojo en la evolución de los acontecimientos políticos, ya que necesitan una señal que muestre que el Gobierno del presidente Milei puede contar con instrumentos que apuntalen el fondo del modelo económico que pretende instaurar.

En los vaivenes de ese equilibrio deberán ser tomadas las decisiones financieras de los inversores.

“El Gobierno necesita hacer un gol económico más temprano que tarde para sostener la imagen del Presidente”