Renta inesperada: acto del Presidente con Guzmán

Un anuncio que será más que un anuncio. El presidente, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentarán hoy el demorado proyecto de ley con el que el Gobierno busca cobrar un impuesto especial a la “renta inesperada”.

Pero el acto, previsto para esta tarde en el museo del bicentenario de la Casa Rosada, cobra otra dimensión tras la salida de Matías Kulfas del gabinete económico. Muy cuestionado por la vicepresidenta Cristina Kirchner y el kirchnerismo duro, Kulfas (reemplazado por Daniel Scioli en el ministerio de Desarrollo Productivo) era un hombre cercano a Fernández y Guzmán, otro de los funcionarios al que el kirchnerismo le apunta hace tiempo y que el Presidente sigue respaldando. El encuentro que compartirán hoy será otro gesto en ese sentido.

La excusa es por fin enviar al Congreso la iniciativa que Guzmán anunció hace unos dos meses. De acuerdo a lo adelantado por el titular del Palacio de Hacienda la idea es gravar las ganancias “extraordinarias” -superiores en un 20 por ciento al período anterior- que tuvieron algunos sectores de la economía no por un incremento de la inversión sino por el aumento de los precios internacionales que desató la invasión rusa a Ucrania.

“Trabajamos en la construcción de un mecanismo para capturar parte de la renta inesperada, producto del shock que implica la guerra”, anticipó Guzmán a mediados de abril y la medida fue recibida con buenos ojos por el kirchnerismo, pero chocó con el rechazo opositor y la advertencia de algunos sectores del Frente de Todos que temen su “inviabilidad legislativa” en el Congreso.

Mayor distribución

En el Gobierno dicen que la iniciativa que presentarán el Presidente y Guzmán tenderá a una “mayor distribución del ingreso”, por lo que se espera que los funcionarios precisen cuál será el destino de lo recaudado una vez que se instrumente el nuevo gravamen.

“El proyecto contendrá algunas sorpresas que se relacionan con más redistribución de los ingresos”, insistían ayer voceros oficiales, aunque sin revelar demasiado.

Mientras que desde el palacio de Hacienda afirmaron que la iniciativa abarcará “a menos del 1 por ciento o a lo sumo el 1 por ciento de las compañías” y, como para evitar cualquier nuevo conflicto con el campo, aclararon que “de ningún modo incluirá a la producción agropecuaria”.

“Es un conjunto de empresas que tienen ganancias netas imponibles altas en términos absolutos”, explicó en su momento el ministro Guzmán y que esas ganancias deberían ser superiores a los 1.000 millones de pesos en el año.

Por otro lado, se prevé incluir “un criterio por el que si la renta inesperada se canaliza hacia la reinversión el monto de la contribución será menor” y habría descuentos en el gravamen para quienes reinviertan las utilidades inesperadas.

“Se está dialogando de forma constructiva para conformar un proyecto de ley que esté bien fundado y que tenga solidez. Lo que se busca es redistribuir ingresos inesperados por la guerra y que no tengan que ver con la inversión o la producción”, dijeron en Economía en la víspera de la presentación del proyecto.

Gestos en medio de la interna

El anuncio de hoy, como se mencionó, tendrá lugar en pleno revival de la interna del Gobierno, tras el acto que el viernes, con motivo del centenario de YPF, compartieron el Presidente y la Vicepresidenta. Una puesta en escena en la que ella le reclamó a él “usar” la lapicera y adoptar un tono más combativo con el empresariado. A lo que siguió un comunicado “en off” del ministerio de Producción que hasta entonces comandaba Kulfas apuntando que “los que usan mal la lapicera son los funcionarios” de Cristina. Y ese mensaje detonó el pedido de renuncia del jefe de Estado a Kulfas.

Es en ese marco que Fernández y Guzmán presentarán el texto para gravar las “ganancias inesperadas”, en lo que además se interpreta como un gesto al kirchnerismo en medio de la interna.

En cambio, el proyecto cosecha el rechazo de opositores, tributaristas y empresarios, quienes advierten sobre una mayor presión tributaria. Incluso, Juntos por el Cambio se resiste a aprobarlo en el Congreso.

En el Gobierno, en tanto, aseguran que “no se trata de un impuesto” sino de un sistema para “captar” la ganancia diferencial o extraordinaria. Y así lo defenderá mañana ante la Asociación Empresaria Argentina (crítica del gravamen), otro acto en el que también estarán presentes Guzmán y, de manera virtual, Fernández.