Nadal agigantó su leyenda y quiere seguir dando batalla

Ni las lesiones, ni las condiciones climáticas, ni un cuadro por demás exigente, ni los partidos nocturnos. Nada afectó a Rafael Nadal en Roland Garros, para levantar por décima cuarta vez la Copa de los Mosqueteros.

Y como su fuese poco, el magistral tenista español aumentó a 22 su récord de títulos de Grand Slam, dos más que sus grandes “rivales”: el serbio Novak Djokovic y el suizo Roger Federer.

Nadal se llevó el título tras superar en la final a un atónito Casper Ruud (8 del mundo) por 6-3, 6-3 y 6-0 después de en dos horas y 18 minutos de juego con lo que aumentó su récord a 112 victorias sobre 115 partidos disputados en el polvo de ladrillo parisino. Una cifra difícil de creer, pero que está a la altura del mejor jugador que haya visto la historia de Roland Garros.

Un dato para tener en cuenta que de los diez jugadores que más semanas han permanecido en condición de número uno del ranking mundial de tenis, verdaderas leyendas de este deporte (Roger Federer, Novak Djokovic, Ivan Lendl, John McEnroe, Jimmy Connors, Björn Borg, Andre Agassi, Pete Sampras y Lleyton Hewitt), suman entre todos: 13 títulos en Roland Garros.

Pese a no llegar como máximo favorito en esta temporada, una fisura en la zona intercostal en marzo pasado y sus problemas crónicos en el pie izquierdo le habían impedido prepararse adecuadamente, Nadal no dio opción alguna a un Ruud que jugaba su primera final de Grand Slam, nada fácil además hacerlo en el “patio de la casa” del español.

“Gracias a mi equipo y a mi familia por todo lo que han hecho por mí todos estos años. Sobre todo en los peores momentos. Sin ustedes a mi lado me habría retirado hace mucho tiempo”, declaró Nadal tras recibir el trofeo.

Pese a sus problemas físicos que en algunos momentos de su carrera, incluido estos quince días de actividad en Roland Garros, había provocado una serie de rumores sobre el posible retiro de Nadal, que el pasado viernes -cuando venció a Djokovic- cumplió 36 años.

Al respecto, Nadal lanzó un mensaje contundente al manifestar que “volver a ser competitivo una vez más, después de lo que pasé es increíble. No sé que pasará en el futuro, pero continuaré luchando para seguir el mayor tiempo posible”.

Sin hacer un partido espectacular, aunque con algunos golpes de su propio sello, pero con muy pocos errores, Nadal se llevó el partido frente al noruego Ruud (el jugador que ganó mayor cantidad de partidos sobre polvo de ladrillo en la dos últimas temporadas) y sigue sin perder ninguna final de Roland Garros (14 presencias y 14 títulos).

Nadal se mostró muy resolutivo con su servicio (82% de los puntos ganados con el primer saque, por solo el 53% de Ruud) y letal al resto (55% de puntos ganados sobre el servicio del noruego), además de hacer más “tiros ganadores” (37-16) y cometer menos errores forzados (18-26).

Tras una quincena particularmente fresca y lluviosa, incluido ayer por la mañana, los astros parecieron alinearse para que Nadal pudiera jugar con el techo descubierto e, incluso, con sol a partir del segundo set. Las condiciones climáticas ideales para el tenista español.

Nadal no tuvo piedad de un rival con el que nunca había jugado en el torneo, pero al que se había enfrentado durante los entrenamientos que, con frecuencia, Ruud realiza en la academia que el español tiene en su Mallorca natal.

Rafa, que afrontaba su trigésima final de Grand Slam, salió dispuesto a barrer a Ruud. Ganó fácilmente el primer juego y provocó el primer “break” en el segundo con un tenis rayando la perfección.

Y cortó rápidamente cualquier intento de reacción del noruego, como cuando perdió el servicio en el tercer juego, más por errores propios (hizo dos doble faltas), que por méritos de Ruud, para recuperar el quiebre inmediatamente y cerrar el primer parcial en 48 minutos (6-3).

Pasados los nervios del inicio, Ruud comenzó a soltar el brazo en el segundo parcial, aguantar los peloteos a Nadal y aprovechar la ocasión para ponerse con ventaja (1-3) con un “break” que el español cedió con otra doble falta.

Pero Nadal volvió a subir su nivel de tenis y ganó cinco juegos consecutivos para llevarse el segundo set, otra vez por 6-3. Y el tercer set no tuvo historia (6-0). El mallorquín se sentía campeón y a Ruud, no le quedó otro que reconocer que “rey del polvo de ladrillo” solo hay uno. Sin discusiones.

A todo esto en la conferencia de prensa, Rafael Nadal reconoció que jugó infiltrado y también habló sobre su futuro. “En las circunstancias actuales no puedo y no quiero seguir jugando” por los dolores que sufre desde hace años en el pie izquierdo.

Claro que el guerrero quiere seguir dando batalla y reveló que la semana próxima probará un nuevo tratamiento para intentar solucionar el problema del pie (Síndrome de Müller-Weiss) que padece desde hace años.

Sobre sus próximos objetivos, Nadal no descartó jugar en Wimbledon, pero según las condiciones. “Wimbledon en una prioridad, los Grand Slam son una prioridad. Jugarlo con antiinflamatorios sí, con infiltraciones nunca más”, confesó el campeón del también Australia Open 2022.